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HERMANOS Y SERVIDORES

Agosto 14 del 2017              N. 10   

Boletín mensual en el espíritu de la Unión Apostólica del Clero

COMPARTAMOS
 
UN PASO DECISIVO 
 
Con algunos hermanos sacerdotes de la diócesis tenemos varias cosas en común: la edad, el que fuimos compañeros en el seminario, el que somos amigos desde hace un tiempo, el que nos apreciamos y nos entendemos. Con ellos, a veces, nos encontramos para celebrar el cumpleaños y el aniversario de ordenación. A veces, compartimos  algún programa de descanso y recreación. Fuera de eso, en varias diócesis se están realizando, con buenos resultados, encuentros de sacerdotes por edades. Ellos son un espacio de encuentro para los amigos y compañeros. ¿Podríamos hacer algo más para apoyarnos en nuestra vida y ministerio? ¡Cómo hacerlo? Cuando termina el encuentro con esos hermanos, ¿cómo dar seguimiento a los pasos dados y a los propósitos asumidos?
 Los que más y mejor seguimiento podrían hacer serían los mismos sacerdotes amigos, que formen su pequeña comunidad sacerdotal y que se sigan ayudando continuamente, en la vida ordinaria, según sus intereses, necesidades y posibilidades. El fundamento y el motor de este compartir continuo será el apreciar que Dios quiere que aprovechemos los elementos comunes, las afinidades, las amistades maduras, con apertura de comunión fraterna hacia todos los hermanos. Y que, más allá de esas afinidades y la amistad, Dios ha puesto entre nosotros, por el sacramento del orden sagrado, otros tres vínculos más fuertes: la caridad pastoral, el ministerio y la íntima fraternidad sacramental (Cf. PO, 8). Estos lazos nos mueven a reconocernos, apreciarnos y servirnos como doblemente hermanos. Nos capacitan y mueven a ser buenos amigos y hermanos de todos en el presbiterio diocesano. ¿Verdad?
En nuestras amistades y en nuestros grupos sacerdotales, entonces, vale la pena, dar un nuevo paso. El paso de vivir una “pequeña comunidad sacerdotal de vida y ayuda”, como los Apóstoles con Jesús. Para ellos fue decisivo. Para nuestra vida y ministerio, también. Por ello, a algunos de nuestros amigos sacerdotes les podremos proponer el compartir más a fondo, en comunidad de vida y ayuda, para ser mejores y santos pastores. Esa unión apostólica es la que nos ayuda a renovarnos, a renovar nuestro presbiterio y a renovar nuestra diócesis. Hagámoslo.
Julio D. Botía A.
 
 
SABÍAS QUE …
 

IGLESIA EN COLOMBIA

 
NOTICIAS DE LA IGLESIA COLOMBIANA 
  • La Diócesis de Pereira con gozo da a la Iglesia Católica Colombiana un nuevo Obispo, designado por el Papa Francisco para la jurisdicción de Buenaventura. Mons. Rubén Darío Jaramillo Montoya, recibe la ordenación Episcopal en Pereira el 29 de julio y tomará posesión de su Diócesis el 12 de agosto.
  • La Santa Sede ha comunicado a la Conferencia Episcopal de Colombia y al Comité organizador de la visita del Papa, que el 8 de septiembre, en Villavicencio, el Papa Francisco beatificará al Obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, misionero Javeriano de Yarumal, Obispo de Arauca, diócesis en la que en ejercicio de su labor pastoral, en donde el 2 de octubre de 1989, fue asesinado. Igualmente en esta ceremonia proclamará beato al presbítero Pedro María Ramírez Ramos, de la Diócesis de Ibagué, quien siendo Párroco de Armero, en medio de una manifestación de origen político, fue asesinado por odio a la fe, el 10 de abril de 1948.
  • Invitamos a prepararse a la visita del Papa Francisco, del 6 al 10 de septiembre, con los subsidios para adultos “Demos el primer paso” y para jóvenes “Demos el primer paso para la paz”, editados por la Conferencia Episcopal, Librería San Pablo y Ediciones Paulinas. También se pueden seguir por cadenas de televisión y radio.
  • La Conferencia Episcopal de Colombia y la Universidad de La Sabana, ofrecen el XXX Curso de actualización Teológica, a realizarse en la sede de Secretariado Permanente, Bogotá, del 25 al 28 de septiembre, con el interesantísimo tema: El Matrimonio cristiano. Pastoral, Derecho, y moral en las enseñanzas del Papa Francisco.
  • En la cercanía del mes de la Biblia, desde ya la Conferencia Episcopal ofrece un interesante subsidio en la cartilla “El camino hacia la reconciliación”, con temas bíblicos para asambleas de crecimiento en la formación cristiana profunda.
 
NOTICIAS Y REFLEXIONES DE UNIÓN APOSTÓLICA, UAC                                
  • En la reunión de la dirección nacional de la UAC, el día 11 de Julio de 2017 en Medellín, participamos Monseñor Julio Daniel Botía A, el P. Antonio Alzate, Secretario y el Pbro. Cesar Eduardo González, tesorero, con la colaboración del señor  Sebastián Vallejo Restrepo, contador. Se aclaró la situación que se había presentado en la DIAN con la cuenta  de la UAC nacional y la cuenta de la UAC de Medellín.  El número de la cuenta de la UAC de Medellín  quedó así, N° 800056160-3, con el cual deben hacer sus gestiones ante la DIAN. También, organizamos el esquema general del informe para la UAC internacional y elaboramos una propuesta de agenda para la reunión del Consejo nacional de la UAC, que se realizará el  26 y 27 de octubre de 2017 en Medellín.  La asamblea nacional de la UAC se llevará a cabo  los días  18,19 y 20 de abril  de 2018, en Bogotá,  y el encuentro nacional UAC se aplaza para el 2019.
  • Esperamos la participación de todos los Consejeros y Animadores de las regiones en estas actividades para consolidar  mejor la  Unión Apostólica del Clero a nivel nacional. 
  • VISITAS DE ANIMACIÓN FRATERNA
    Para hacer una visita de animación, Mons. Julio D. Botía, Presidente nacional UAC, hará un recorrido por las diócesis de Cúcuta (Agosto 16 y 17), Ocaña (agosto 18 – 19), San Gil (Agosto 21 y 22) y Bucaramanga (Agosto 23 y 24). En ellas se propone visitar a los Obispos, a sacerdotes simpatizantes de la Unión apostólica del Clero, a sacerdotes participantes del Diplomado de pastoral presbiteral y a otros sacerdotes y seminaristas, según las solicitudes de las diócesis.
  • De manera similar, ha programado visitar la Arquidiócesis de Manizales (Septiembre 28- 29), Pereira (Septiembre 30), Buga – Palmira (Octubre 1 -2), Cali (Octubre 3 – 4) y Popayán (Octubre 5 – 6).
HAGÁMOSLO

 
AYUDARNOS Y PROMOVER VOCACIONES SACERDOTALES  
  

Para cualquier fiel de la Iglesia es muy alentador visitar una parroquia o una comunidad de bautizados, que se reúna para orar, escuchar la Palabra de Dios, que celebre digna y piadosamente la Eucaristía, sirva generosamente a los más pobres y desarrolle su tarea evangelizadora con empeño y diligente dedicación. Cfr. Hechos de los apóstoles 2,42-47.
Sin duda, estas expresiones de la vida de la Iglesia son fruto de la acción del Espíritu Santo y del testimonio y trabajo pastoral de muchos bautizados, que han comprendido su misión en la Iglesia y en el mundo. De estos ambientes eclesiales surgen las vocaciones, se hace patente la llamada de Dios a servir en su Iglesia, con diversidad de carismas y misiones, que el Señor ofrece a nuestro entendimiento y corazón.
Algunos bautizados que han recibido esta llamada, respondieron con radicalidad y absoluta donación, optaron por el seguimiento de Cristo en el Ministerio Sacerdotal. A nosotros Dios nos eligió  con nuestras cualidades y defectos, nos invitó a configurar nuestra vida con Él, luchando día a día para mantener esa gracia intacta, sin mancha; pensando, actuado, sirviendo como nos lo enseño Jesús.
Cuando el sacerdote es otro Cristo en medio de su comunidad, ellas se llenan de vida, las familias se adornan con los valores del evangelio, los jóvenes y los niños crecen como personas de bien, buscan con honestidad responder a la llamada de Dios, sirviendo a sus hermanos y haciendo su voluntad. 
Esta ha de ser la pasión de los ministros ordenados, la ilusión sencilla y simple de nuestros seminaristas, sin ningún tipo de pretensión, con gran docilidad a la voluntad de Dios, transformar la vida por el amor y por la elección que Dios ha  hecho de cada uno, para el servicio de su Iglesia;  hombres llamados, elegidos, consagrados, dedicados para la cosas de Dios y de su Iglesia, viviendo en comunidad sacerdotal (presbiterio) los valores del buen trato, el respeto, la solidaridad y fraternidad sacramental.
Cuando asumimos este estilo de vida, con todas sus exigencias y bondades, la Iglesia crece, los hermanos creen, el Evangelio se extiende, nuestros Obispos junto con sus sacerdotes se santifican, las vocaciones surgen, la sociedad en general busca la paz y la reconciliación. Todo lo contrario si los ministros de Dios no saben perdonar las ofensas, resolver las diferencias, dejarse invadir por el rencor, disminuir la estima de sí mismo.
En la propia vida y en la vida de nuestros presbiterios tenemos la oportunidad de crecer, ayudarnos, superar las diferencias, elevar la propia estima y hacer del ministerio sacerdotal un servicio fecundo, alegre, que impregne la vida en común del clero y de la Iglesia, de los valores del evangelio que nos haga verdaderos artesanos del perdón la reconciliación y la paz.
 
P. Manuel Vega
 
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